El concepto y el abanico de conceptos
Esta técnica parte de un concepto inicial para generar diferentes posibilidades. El concepto funciona como un punto de partida que posteriormente puede abrirse en distintas direcciones, formando lo que De Bono denomina un abanico de conceptos.
Imagina que tú y tus amigos quieren organizar un viaje, pero nadie logra ponerse de acuerdo. Alguien dice:
“Vamos a la playa.”
Y entonces comienzan las preguntas: ¿qué playa?, ¿cuánto cuesta?, ¿cuándo?, ¿qué vamos a hacer?, ¿dónde nos quedamos?
Una sola idea empieza a abrir otras.
Eso es lo que sucede con el abanico de conceptos. Partimos de una idea y comenzamos a abrir diferentes posibilidades.
Viaje → destino → transporte → hospedaje → actividades → comida → presupuesto.
Cada concepto genera nuevas ideas y cada una de esas ideas puede abrir todavía más opciones.
Lo importante es no enamorarnos de la primera idea que aparece. Una buena idea puede ser solamente la puerta de entrada a muchas otras.
Lo interesante de esta técnica es que no nos obliga a quedarnos con la primera solución que aparece, sino que nos invita a ampliar progresivamente las alternativas.
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