El Foco

 



El foco consiste en dirigir deliberadamente nuestra atención hacia un aspecto específico en el que queremos generar nuevas ideas. Es decir, en lugar de intentar ser creativos de manera general, elegimos exactamente sobre qué queremos pensar.

Imagina que es lunes por la mañana. Tienes que trabajar, hacer algunas compras, responder mensajes, limpiar la casa, preparar algo de comer y además tienes una cita por la tarde. Al pensar en todo al mismo tiempo, probablemente lo primero que aparece es: “¡No me va a dar tiempo!”

Aquí es donde aparece la técnica del foco.

En lugar de intentar resolver todo de golpe, podemos elegir un solo aspecto y concentrarnos en él. Por ejemplo:

“¿Cómo puedo ahorrar tiempo durante la mañana?”

De repente, el problema ya no parece tan enorme. Podemos pensar en preparar la ropa desde la noche anterior, dejar lista la comida, organizar nuestras cosas o adelantar algunas tareas.

El foco funciona como cuando utilizamos una linterna en una habitación oscura: no ilumina todo al mismo tiempo, pero nos permite ver con claridad aquello que necesitamos resolver primero.

Esta técnica es importante porque ayuda a delimitar el problema y evita que nuestras ideas se dispersen. Además, permite encontrar oportunidades creativas incluso cuando aparentemente no existe ningún problema

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