El movimiento
El movimiento consiste en tomar una idea, incluso una que parezca absurda, y tratar de avanzar a partir de ella hasta convertirla en una posibilidad útil.
En lugar de detenernos diciendo “eso no funciona”, nos preguntamos: “¿Qué podría rescatar de esta idea?” o “¿Hacia dónde podría llevarme?”.
Imagina que estás preparando una fiesta sorpresa y alguien propone:
“¿Y si hacemos que todos lleguen disfrazados?”
La primera reacción podría ser: “No, qué vergüenza”.
Pero en lugar de descartar la idea inmediatamente, podemos preguntarnos:
¿Qué tiene de interesante?
Tal vez descubrimos que lo divertido no es necesariamente disfrazarse, sino hacer que la celebración tenga un elemento sorpresa. Entonces podemos transformar la propuesta: quizá todos llevan un accesorio divertido, una máscara o una prenda de un color determinado.
Eso es el movimiento: tomar una idea, incluso una que parezca poco viable, y moverla hasta convertirla en algo que pueda funcionar.
La creatividad muchas veces no consiste en tener una idea perfecta, sino en saber qué hacer con una idea imperfecta.
Esta técnica es importante porque la creatividad no siempre surge de una idea perfecta desde el principio. Muchas veces una propuesta poco realista puede convertirse, mediante diferentes modificaciones, en una solución interesante.
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